El jefe de la Brigada de Investigaciones, Javier Orellano, confirmó que se realizaron procedimientos en los barrios San Cayetano, Máximo Abásolo y Quirno Costa. No hubo detenidos, pero se identificó a moradores y se secuestraron elementos para avanzar en la causa.
En el marco de la investigación por el homicidio de Mariana Soledad Calfuquir, la Brigada de Investigaciones llevó adelante ocho allanamientos simultáneos en distintos puntos de la ciudad con el objetivo de reunir pruebas y avanzar en el esclarecimiento del caso.

El jefe de la Brigada de Investigaciones, Javier Orellano, explicó que los procedimientos se realizaron durante la jornada del miércoles en los barrios San Cayetano, Máximo Abásolo y Quirno Costa.
“El día de ayer se llevaron a cabo un total de ocho diligencias de allanamientos, todas en procura de reunir más elementos para dar continuidad a la investigación por el homicidio”, indicó.
El funcionario aclaró que las medidas no derivaron en detenciones, aunque sí permitieron identificar a los moradores de las viviendas investigadas y obtener nuevos elementos para profundizar las tareas investigativas.
“El objetivo principal era identificar a los moradores y recuperar u obtener otros elementos para continuar con la investigación y tratar de establecer el punto exacto donde ocurrió el ataque y las lesiones a las víctimas”, sostuvo.
Respecto a las personas vinculadas a los domicilios allanados, Orellano señaló que algunas poseen antecedentes penales. “Las principales viviendas de una de las familias sospechosas sí tienen antecedentes. Los otros domicilios fueron relacionados por vínculos y conexiones con el hecho”, explicó.

En relación a una de las hipótesis que circulan sobre un posible enfrentamiento entre bandas delictivas, el jefe policial sostuvo que todavía no existe una conclusión definitiva.
“Si bien el herido, Uribe, integra o ha integrado una de estas bandas, no tenemos indicios claros de que el ataque haya sido por ese motivo. Estamos tratando de reunir elementos para identificar a los autores y establecer el origen del ataque”, manifestó.
Uno de los obstáculos con los que se encuentran los investigadores es la escasa colaboración de testigos y vecinos. Según Orellano, el temor dificulta tanto la obtención de testimonios como el acceso a registros fílmicos.
“Los vecinos se mostraron bastante temerosos y eso llevó en muchos casos a una negativa para colaborar con el personal policial. También se dificultó mucho la obtención de cámaras de seguridad”, señaló.
Además, indicó que incluso Uribe, quien sobrevivió al ataque y permanece fuera de peligro, habría aportado información limitada y poco precisa.

“Había aportado algunos indicios en primera instancia, pero luego pudimos determinar que la información más que acercarnos al lugar del hecho trataba de alejarnos”, afirmó.
Sobre Mariana Soledad Calfuquir, Orellano confirmó que no registraba antecedentes ni había sido vinculada previamente con hechos delictivos. Asimismo, detalló que la víctima trabajaba con una aplicación de transporte y que momentos antes del ataque había finalizado un viaje.
Finalmente, el jefe policial descartó similitudes con otro hecho reciente ocurrido en la ciudad y explicó que, según la reconstrucción preliminar, no habría sido un ataque sorpresivo.
“Por la mecánica y los daños que presenta el vehículo es diferente. Hubo un punto de reunión o un diálogo previo; no fue un ataque por sorpresa”, concluyó.
