Uno de los hechos que generó profunda conmoción en la comunidad de Comodoro Rivadavia fue el hallazgo el cuerpo sin vida de Diego Ezequiel Serón, el joven de 28 años de edad denunciado como desaparecido a principios del mes de enero. Los investigadores descartaron la partipacion de terceros, según pudo saber EL CRONISTA CR tras consultar a personas vinculadas a la investigación.
La intensa búsqueda culminó días atrás, cuando Serón fue encontrado sin vida en una zona de difícil acceso.
Las entrevistas que llevó adelante la División Policial de Investigaciones (DPI) de Rawson, conjuntamente con la División Búsqueda de Personas -que depende de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia- no solamente descartaron que hubiera terceros involucrados en la muerte del joven, sino que arrojaron una postal más angustiante aún: un vínculo tenso entre Serón y sus familiares, y una serie de llamadas frenéticas por parte del individuo, antes de su desaparición y muerte.

Familia dispersa y testimonios esquivos
Según testimonios de la Policía, entrevistar a los familiares de Serón fue «dificultoso desde el principio de la investigación», por lo que no se logró en una primera instancia un contacto inmediato con todos los integrantes del grupo.
El 9 y 15 de enero, los agentes se entrevistaron con familiares del joven de 28 años, pero la información aportada fue «escasa, fragmentada y en algunos casos contradictoria», principalmente en lo relacionado con fechas de último contacto y «vínculos personales» de la víctima.
En el medio también se llevó adelante un encuentro con el intendente de la ciudad de Comodoro y el secretario de seguridad Miguel Gómez.
Algunos familiares finalmente se sinceraron con la Policía y reconocieron que no veían a Diego Serón desde hacía aproximadamente un año y que solamente mantenían comunicaciones esporádicas, lo cual para los investigadores dejó entrever un vínculo familiar «distante» y «un limitado conocimiento sobre su rutina diaria y entorno social».

Último contacto
El dato que encendió las alarmas de la DPI fue que, entre la noche del 6 de enero y la madrugada del 7, según surge de testimonios, Serón se encontraba en un profundo estado de ebriedad y se había contactado a través de mensajes de WhatsApp con familiares, los cuales «ante su estado y reiterados pedidos de dinero», lo bloquearon en la aplicación. Horas después, nada más se sabría del joven hasta su lamentable hallazgo, en inmediaciones del Cerro Chenque.
La información recabada por los investigadores fue determinante: «Ningún familiar pudo aportar datos concretos sobre el círculo social actual de Diego, limitándose a referencias generales».
A partir de un relevamiento llevado a cabo por la Policía, se pudo reconstruir el recorrido de Serón durante sus últimas horas, donde pudo observarse que, el 7 de enero, se encontraba caminando solo por distintas arterias de la ciudad hasta alcanzar la calle Alsina y Misiones.
En ese lugar, su presencia fue captada por una cámara de videovigilancia, en dirección al Camino del Centenario, cuando de manera accidental o voluntaria -lo cual aún no fue determinado por las pericias forenses-, el joven cayó al vacío, en el lugar exacto donde días más tarde sería hallado su cuerpo.
Los investigadores también descartaron la participación de terceras personas en el hecho, ya que el registro fílmico mostraba únicamente a Diego Serón deambulando por distintas arterias, hasta alcanzar su lamentable final.
Sin perjuicio de ello, la justicia agota hipótesis investigativas y a través de la apertura del teléfono secuestrado de la victima evaluación si hubo alguna responsabilidad familiar.

