Un merendero sostiene la contención de 26 niños a puro esfuerzo en Fracción 15

El merendero Puente de Sonrisas, ubicado en Fracción 15 de la zona sur, brinda merienda, juegos y actividades recreativas a 26 niños. Su fundadora, Paola, pidió apoyo de la comunidad para recaudar fondos para seguir llevando adelante su merendero y ampliar la asistencia que brindan en el lugar.

La fundadora del merendero, Paola, explicó que el trabajo se mantiene gracias al esfuerzo familiar y a distintas iniciativas para recaudar fondos. «Todo lo hacemos a pulmón y muchas veces con dinero propio que sacamos de nuestro trabajo», afirmó, al señalar que el espacio donde funcionan actualmente es alquilado y es costeado junto a su marido mediante rifas, ventas y otras actividades solidarias.

Si bien el merendero recibe insumos para la merienda a través de Desarrollo Social, Paola aseguró que no cuentan con apoyo de fundaciones ni con recursos suficientes para afrontar otros gastos. Por ello, presentó un proyecto para obtener materiales que le permitan finalizar un espacio en su vivienda y dejar de alquilar el salón donde hoy desarrollan las actividades.

«Necesitamos terminar ese lugar para poder destinar ese dinero a otras actividades para los chicos, como materiales, juegos e insumos que hoy compramos nosotros o conseguimos mediante donaciones», explicó.

Además de servir la chocolatada y la merienda, el merendero ofrece un ropero comunitario para las familias del barrio y busca convertirse en un espacio de acompañamiento para la infancia en una zona que, según sostuvo Paola, carece de alternativas recreativas y de contención.

«Nuestra idea es que los niños tengan un lugar donde jugar, divertirse y salir de la rutina. Más allá de la merienda, buscamos brindarles contención en un contexto económico muy difícil», destacó.

La referente barrial también advirtió que numerosas familias solicitan alimentos, leña y otras ayudas que el merendero no puede cubrir por falta de recursos. A ello se suma la situación de Fracción 15, un sector que aún no cuenta con una delimitación formal, lo que dificulta la conformación de una asociación vecinal y el acceso a programas de asistencia.

Mientras continúa gestionando apoyo para concretar su proyecto, Puente de Sonrisas sigue abriendo sus puertas cada semana para recibir a los 26 niños que encuentran allí no solo una taza de chocolate caliente, sino también un espacio de encuentro, recreación y acompañamiento.