Leslie es una mamá de Comodoro que vive junto a sus dos hijos con capacidades diferentes y cada vez que hace las compras con ellos debe buscar la manera para trasladarlos hacia los comercios y dentro de los mismos. “Los supermercados deberían tener la obligación de contar con carros adaptados”.
Fiama tiene 11 años y su mamá, Leslie Lebien, comenta la engorrosa situación que vive cada vez que va a realizar las compras junto a su hija: «Tengo dos hijos con capacidades diferentes, una es Fiama de 11 que no camina, por lo que anda en silla de ruedas; mi otro hijo tiene tiene 12 y él si camina. Pero cuando salgo a hacer las compras con los dos me encuentro con que en todos los supermercados no tienen un carrito adaptado para sentarla a ella. Tengo que sentarla en el babyseat o cuando no hay de esos, tengo que ponerla adentro del carrito. No tengo otra alternativa que hacer eso».
Preocupada por la situación expresa «En ningún supermercado me acerqué a hablar pero es como que hacen la vista a un lado como todo el mundo. Yo soy una mamá super independiente y me gusta hacer cosas con mis hijos pero esto me limita un montón. Ninguno de los dos habla. Vivo la misma situación con los colectivos, yo vivo muy lejos y para sacar a mis hijos, si yo no tengo plata para un taxi, no puedo salir». Leslie cuenta que vio un solo colectivo con rampa en todo Comodoro «Pero ni siquiera sé si funciona, si salgo nada me asegura que me suba a un cole con rampa».
Además Fiama fue operada en noviembre de su cadera por lo que ir dentro del carrito o sentada en el babyseat no es lo más recomendable.
La joven madre manifestó a EL CRONISTA CR: «Debería ser obligatorio que tengan asientos adaptados para ellos en los supermercados, no se si existen en el país. La gente capaz dice que no hay muchos chicos con problemas motores a hacer las compras, y no, no se ven porque no hay comodidad para ellos. Hay cosas que no nos dejan sacar a los nenes porque no está adaptado a ellos, hay chicos más grandes que los míos y es difícil para los padres», cerró mostrando una vez más el otro lado de un Comodoro al que todavía le falta inclusión.


