Su paso por la política dejó una trayectoria profundamente vinculada al radicalismo, al compromiso con la comunidad y al servicio público. Su vida estuvo atravesada por una militancia que comenzó desde muy joven y que sostuvo hasta sus últimos años, guiado siempre por los ideales de Hipólito Yrigoyen y por valores que consideraba esenciales: la honestidad, el respeto, la responsabilidad y el compromiso.
Su acercamiento a la Unión Cívica Radical comenzó a los 16 años, cuando se incorporó como oyente y comenzó a participar activamente en la militancia partidaria. Desde entonces formó parte de la Juventud Radical y fue construyendo una relación con el partido que se mantendría a lo largo de toda su vida.
A los 18 años llegó a Comodoro Rivadavia, ciudad en la que desarrollaría gran parte de su vida personal, laboral y política. Comenzó a trabajar en la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, cuando la institución contaba con apenas unos 30 empleados. En aquellos primeros años compartió tareas y proyectos con vecinos y trabajadores como Guillermo Davies y Miguel Jaraparizci.
En ese ámbito también participó de iniciativas destinadas a fortalecer los vínculos entre los trabajadores municipales. Junto a otros compañeros impulsó la primera comisión encargada de organizar fiestas y actividades, entre ellas la elección de la reina de la Municipalidad.

Su compromiso con la vida comunitaria también lo llevó a formar parte de la primera comisión del Club Roca, donde se desempeñó como secretario.
Durante los años de la dictadura militar, su militancia radical continuó de manera discreta, al igual que la de muchos otros dirigentes y militantes de la época.
En aquellos tiempos participaban de reuniones en la zona del Tabernáculo, a las que llegaban siguiendo una huella y muchas veces alumbrándose con velas, después de las 19 horas. Eran encuentros que permitían mantener vivo el vínculo político y los ideales democráticos en tiempos difíciles.
En 1966 tuvo la oportunidad de participar de la recepción de Arturo Illia durante su visita a Comodoro Rivadavia. Aquel encuentro representó para Cocherari un momento especialmente significativo y una expresión del fervor radical que ya llevaba profundamente arraigado. La presencia de Illia y su emotivo discurso quedaron grabados en su memoria como parte de una etapa importante de su militancia.

Con el retorno de la democracia, en 1983 volvió a tener una participación activa en la Juventud Radical y acompañó a Zavaley, desempeñándose como secretario durante su paso por el Congreso de la Nación.
Su trayectoria política y laboral continuó durante las décadas siguientes. Estuvo a cargo de Transportes de la Provincia del Chubut y participó de la puesta en funcionamiento de la oficina de esa área en la Terminal de Ómnibus de Comodoro Rivadavia, durante los primeros años de la gestión de Carlos Maestro.
Entre 1999 y 2001 se desempeñó como secretario de bloque de Aubía. Posteriormente, durante la etapa en la que Rafael Cambareri integró la Cámara Baja, en 2007, fue convocado para formar parte de su equipo de trabajo. También se desempeñó como secretario de bloque durante la última etapa de José Gaspar.

Su compromiso con la comunidad trascendió el ámbito estrictamente partidario. Entre 2018 y 2024 fue presidente de la Unión Vecinal San Isidro Labrador, desde donde continuó trabajando y participando activamente en cuestiones vinculadas al barrio y a sus vecinos.
A lo largo de más de seis décadas, Oscar nunca dejó de militar. El radicalismo y sus ideales ocuparon un lugar central en su vida. Quienes compartieron con él su recorrido destacan su experiencia, su sensatez y la pasión con la que defendía aquello en lo que creía.
Tenía siempre una opinión para aportar, producto de una extensa trayectoria y de años de participación política y comunitaria. Pero, por encima de los cargos y las responsabilidades que ocupó, quedó el recuerdo de un hombre que entendía la militancia como una forma de compromiso permanente con sus ideales y con la comunidad.

Con su partida, el radicalismo y la comunidad de Comodoro Rivadavia despiden a un militante de toda la vida, cuya historia quedó ligada a distintas etapas de la vida política y social de la ciudad y de la provincia.
Falleció el 9 de septiembre, a los 77 años. Su legado permanecerá en quienes compartieron con él el camino de la militancia, el servicio público y el compromiso con los demás.


