La Patagonia “no está vacía”: fuerte defensa del sector ovino y reclamo por políticas públicas

Federaciones rurales de Río Negro, Chubut y Santa Cruz rechazaron visiones que consideran obsoleta la producción ovina y pidieron un modelo que combine producción, conservación y desarrollo local.

Las federaciones de Sociedades Rurales de Río Negro, Chubut y Santa Cruz expresaron su “profunda preocupación” ante lo que consideran una mirada equivocada sobre la Patagonia y su sistema productivo, especialmente en relación con la actividad ovina. Bajo el lema “La Patagonia no está vacía”, las entidades defendieron el rol histórico, económico y social del campo en la región.

El posicionamiento surge como respuesta a interpretaciones que, según señalaron, comparan la caída de la producción ovina con la desaparición de oficios antiguos, una analogía que calificaron como “desacertada” y alejada de la realidad territorial. “La ganadería ovina no es una postal del pasado, sino una actividad vigente que sostiene familias, comunidades y economías regionales”, afirmaron.

En el documento, destacaron que el sector tiene más de un siglo de arraigo en la Patagonia y que continúa siendo clave en la generación de empleo, exportaciones y soberanía territorial. Además, remarcaron que detrás de cada establecimiento productivo existe una red social y económica que incluye trabajadores rurales, transportistas, comercios y escuelas.

No obstante, reconocieron que la actividad atraviesa una crisis profunda. Entre los principales problemas mencionaron la caída del stock ovino, la falta de rentabilidad, el despoblamiento rural, el avance de depredadores, el abigeato y las dificultades en infraestructura y sanidad. En ese sentido, advirtieron que la situación no es inevitable, sino consecuencia de la falta de políticas públicas sostenidas.

El comunicado también aborda el debate sobre conservación ambiental. Si bien las entidades manifestaron su apoyo a la protección de la biodiversidad, cuestionaron enfoques que, a su entender, promueven el desplazamiento de productores en nombre de la “recuperación natural”. “Conservar no puede significar expulsar al productor ni romantizar el abandono del territorio”, señalaron.

Asimismo, hicieron referencia a iniciativas de conservación privada y remarcaron la importancia de que se desarrollen dentro del marco legal, con transparencia y beneficios concretos para las comunidades locales. Sin embargo, rechazaron cualquier discurso que plantee la producción ovina como incompatible con el ambiente.

Para las federaciones, el desafío central es construir un modelo que integre producción, conservación, turismo y ciencia. “No queremos una Patagonia arrasada, pero tampoco una Patagonia vacía”, afirmaron, al tiempo que reivindicaron el rol de los productores como actores fundamentales del territorio.

Finalmente, convocaron a un “debate serio, respetuoso y federal” que incluya a todos los sectores involucrados. “La oveja no es el pasado de la Patagonia: es parte de su presente y de su futuro”, concluyeron.