La iniciativa fue impulsada por docentes y alumnos de la Escuela 218 Eva Perón, en el marco de un proyecto educativo sobre los derechos de las infancias. La propuesta contó con la participación de las familias, la Policía Comunitaria y distintas instituciones, y también incluyó un pequeño homenaje a Ángel López, el niño de cuatro años cuya muerte conmocionó al país.
En la plaza Padre Corti, ubicada junto a la Comisaría Séptima del barrio Máximo Abásolo, se llevó adelante la realización de un mural colectivo que busca visibilizar los derechos de los niños y promover la convivencia, el cuidado y el bienestar de las infancias.
La propuesta surgió en la Escuela 218 Eva Perón, a partir de un trabajo impulsado por las docentes de cuarto grado en el marco de las actividades por los derechos del niño. Con el correr de los días, la iniciativa involucró a toda la comunidad educativa y encontró un nuevo espacio para concretarse a partir de un acercamiento con el personal policial.
Así lo explicó a EL CRONISTA CR, Lilen Barrionuevo, docente de la institución, quien contó que inicialmente el mural iba a realizarse dentro de la escuela, pero finalmente se trasladó a la plaza luego de que efectivos de la Comisaría Séptima se contactaran para proponer la recuperación de un mural que ya tenían en el lugar.

“Acá mencionamos todos los derechos: el derecho a la educación, a la salud, a la familia, al bienestar y a la seguridad. Están todos representados”, explicó la docente.
La actividad también convocó a padres, alumnos, profesores y efectivos de la Policía Comunitaria, quienes colaboraron con las tareas de pintura. Además, se realizaron trabajos de limpieza y acondicionamiento del espacio verde, con la participación de personal de Urbana, que acercó cestos de residuos, y tareas de mantenimiento en la plaza.

Barrionuevo destacó que el objetivo fue aprovechar el arte como una herramienta para involucrar a los chicos y sus familias, pero también para generar conciencia sobre distintas situaciones que atraviesan las infancias.
En ese sentido, el mural no solamente representa derechos, sino que incorpora mensajes vinculados con la convivencia, las conductas que contribuyen al bienestar, las señales de alerta y aquellas actitudes que resultan inaceptables.
También se incluyeron dibujos y referencias a las instituciones que forman parte de la vida comunitaria, como la escuela, la familia, la Policía, los centros de salud, los bomberos y el jardín de infantes, entre otras.

Un homenaje a Ángel López
Uno de los detalles más significativos de la intervención artística es la referencia a Ángel López, el niño de cuatro años cuyo fallecimiento generó conmoción en Comodoro Rivadavia y en todo el país.
La docente explicó que decidieron incorporar un pequeño guiño en su memoria, representado a través de un muñeco de Spider-Man, uno de los elementos que permite reconocer el homenaje sin que ocupe un lugar central en la composición.

“En la escuela se habló de eso porque tenemos muchos chicos en situaciones de vulnerabilidad. Estamos en una zona carenciada y vemos distintos tipos de maltrato. Entonces también quisimos representarlo”, señaló Barrionuevo.
La iniciativa busca, de esta manera, que el mural trascienda lo artístico y se convierta en un espacio de reflexión sobre la protección de los niños, la detección de situaciones de violencia y la importancia de que las instituciones y las familias trabajen de manera conjunta.
Por último, Barrionuevo indicó que la intención era completar los trabajos durante la jornada con la participación de las familias y los alumnos, aunque todavía no estaba confirmada la realización de un acto formal de inauguración. Más allá de ello, remarcó el valor de una actividad que permitió reunir a la escuela, las familias, las fuerzas de seguridad y los vecinos en torno a un mensaje común: los derechos de las infancias deben ser conocidos, respetados y protegidos.

