La presidenta de la Cooperativa 6 de Enero, Ariela Díaz, dialogó con EL CRONISTA CR sobre el gran trabajo que lleva adelante un grupo de mujeres del barrio San Cayetano trabajando en la construcción de pilares de luz pese al robo de todas sus herramientas y materiales. Con esfuerzo propio y aportes de cada integrante, buscan sostener la actividad y generar oportunidades laborales.
Con esfuerzo, organización y trabajo colectivo, la Cooperativa 6 de Enero sigue adelante en el barrio San Cayetano. Integrada por mujeres que se dedican a la construcción, actualmente impulsa un proyecto de fabricación de pilares de luz para sostener a las familias y mantener el funcionamiento de la entidad.

Ariela Díaz, presidenta de la cooperativa, explicó que la iniciativa nació como una forma de generar ingresos y garantizar la continuidad de la organización. “Generalmente nos dedicamos a lo que es construcción. En este momento arrancamos con el proyecto de pilares de luz, más que nada como sustento de la familia y para mantener la cooperativa”, expresó.
Actualmente son cuatro las mujeres que participan activamente de esta tarea, aunque la cooperativa cuenta con más integrantes. Según explicó Díaz, las dificultades horarias y otras ocupaciones impiden que todas puedan sumarse de manera permanente.
La historia de la organización tiene un fuerte componente de continuidad y compromiso. La cooperativa nació bajo la conducción de una presidenta anterior que falleció durante la pandemia y desde entonces las integrantes decidieron sostener el proyecto para evitar que desaparezca. “Esto arrancó con otra presidenta anterior y damos continuidad nosotros para que no decaiga la cooperativa”, señaló.

Los pilares de luz que elaboran son comercializados de manera particular. Si bien existió la intención de trabajar junto al municipio, las respuestas esperadas nunca llegaron. “Fuimos varias veces a pedir trabajo y lamentablemente nunca tuvimos una respuesta favorable”, comentó.
La realidad diaria también implica afrontar los costos de producción con recursos propios. El hierro, cemento, arena, piedra y demás materiales son adquiridos con aportes de cada integrante. “Eso todo lo hacemos de nuestro bolsillo, ponemos un poquito cada una y así vamos haciendo las compras”, explicó.

Sin embargo, uno de los golpes más duros llegó hace poco más de un mes y medio, cuando la sede de la cooperativa fue víctima de reiterados robos. Las pérdidas fueron totales: desaparecieron herramientas y materiales indispensables para el trabajo.
“Nos entraron a robar tres veces. Nos robaron todo lo que era de construcción. Herramientas, todo, hasta lo más mínimo que eran los clavos”, lamentó Díaz.
Pese a la situación, el grupo decidió volver a empezar. Entre todas realizaron pequeños aportes para recuperar herramientas básicas y continuar con la actividad. “Entre todos pusimos un poquito para comprar una cuchara y volver a arrancar de nuevo”, agregó.

La imagen de mujeres trabajando con tenazas, alambres y estructuras de hormigón suele sorprender a quienes las observan. “Varios se sorprendieron porque no creían que nos iban a salir los pilares, porque es bastante costoso armarlos y levantarlos”, contó la presidenta.
Con proyectos futuros vinculados a premoldeados y la intención de ampliar oportunidades laborales, la Cooperativa 6 de Enero mantiene su objetivo firme: seguir creciendo pese a las dificultades y demostrar que el esfuerzo colectivo puede más que los obstáculos.
