“Elegimos si comemos o si pagamos los servicios”: el drama de una familia al borde del desalojo

Natalia Rost y Juan Obando afrontan dos órdenes de desalojo, el corte de gas y deudas de alquiler mientras cuidan a su hijo Ian, de 8 años. Con un ingreso de $450.000, venden ropa y vajilla para alimentar al menor y piden la adjudicación de un terreno municipal para construir un hogar.

Una familia de Comodoro Rivadavia atraviesa una desesperante crisis económica y habitacional que los mantiene al borde de quedar en la calle. Natalia Rost y Juan Obando enfrentan dos órdenes de desalojo vigentes tras llevar más de un año sin poder abonar el alquiler debido a la falta de ingresos fijos. La Defensoría Oficial ya interviene en el caso para intentar resguardar al grupo familiar y a su hijo Ian, de 8 años.

La situación financiera del hogar es extremadamente frágil: el ingreso máximo que logran reunir alcanza los 450.000 pesos mensuales, una cifra insuficiente para afrontar el alquiler, la luz, el gas y la alimentación del menor. La crisis se agudizó en pleno invierno, cuando la empresa prestadora les retiró el medidor de gas por deudas acumuladas. La familia debió interrumpir el plan de pago debido a que tuvieron que elegir entre abonar las boletas o garantizar la comida del niño.

Para subsistir en el día a día, venden en ferias e internet ropa usada, vasos, copas y tazas pertenecientes a la propia vivienda. «Si tengo que vender toda la casa para poderle dar de comer al nene, lo voy a hacer», manifestaron ante la urgencia de reunir recursos básicos.

Un expediente de 2011 y la necesidad de un terreno

Frente a la inminencia del desalojo y la falta de alternativas habitacionales, la familia busca la adjudicación de un terreno social. Se trata de un trámite iniciado en 2011 que se encontraba archivado y que recientemente se logró desarchivar gracias a la intervención del señor Otar. En la presentación se adjuntaron las certificaciones médicas correspondientes, entre ellas el Certificado Único de Discapacidad (CUD) del padre por un accidente laboral y el de Ian, quien tiene diagnóstico de Asperger.

La familia aclaró que no solicitan asistencia gratuita, sino la posibilidad de pagar la parcela de forma financiada y acorde a sus posibilidades. Al mismo tiempo, expresaron su disposición a edificar una casilla de chapas con tal de asegurarle a Ian un espacio de protección y contención.

La historia de Ian: avances, atención médica y conflicto judicial

El pequeño Ian llegó a Comodoro Rivadavia a los 7 años proveniente de la provincia de La Pampa, luego de ser apartado de su entorno biológico mediante una medida judicial por situaciones de maltrato físico, psicológico y ambiental. Al momento de su llegada, el menor presentaba severos déficits de cuidado: usaba pañales a los 7 años, no sabía vestirse ni bañarse solo y únicamente consumía golosinas y salchichas por falta de un acompañamiento adecuado.

Gracias a la contención del hogar, el niño aprendió a vestirse solo, incorporó una alimentación variada, dejó los pañales y logró un desarrollo cotidiano estable sin presentar crisis de conducta. Actualmente asiste a la escuela en el turno tarde y recibe tratamiento con psicólogo y psiquiatra a través del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Para acceder a la atención pública y a la medicación necesaria, debieron dar de baja la obra social materna que no brindaba cobertura en la ciudad. Asimismo, se encuentran tramitando los avales para contar con un acompañante terapéutico en el aula.

En el ámbito legal, la Defensoría también interviene por el incumplimiento de la madre biológica del menor, quien posee empleo formal en blanco pero deposita únicamente la cuota alimentaria mínima sin enviar indumentaria ni elementos esenciales para la crianza del niño.