Francisco Quilodrán, vecino de Río Mayo, encontró varios caballos y yeguas muertos y con mutilaciones en un campo ubicado a pocos kilómetros de la localidad. Aseguró que faltaban ojos, lengua, orejas y otras partes blandas, y que no había sangre, huellas de vehículos ni señales de ataque de otros animales. Personas aseguraron haber visto extrañas luces en la zona.
El hallazgo de varios caballos y yeguas mutilados en un campo cercano a Río Mayo generó preocupación y todo tipo de interrogantes entre pobladores y trabajadores rurales de la zona.
Francisco Quilodrán, vecino de la localidad y hombre de campo, fue quien encontró los animales mientras recorría el establecimiento. En diálogo con el programa “Nunca Es Tarde” de Radio de Camioneros 90.3, contó que inicialmente pensó que los equinos habían muerto como consecuencia de las bajas temperaturas y la nieve.
“Me quedé sorprendido cuando lo vi con mis propios ojos. Cuando andaba recorriendo el campo había nieve y pensé que habían muerto por el frío”, relató.
Sin embargo, al continuar recorriendo el lugar comenzó a advertir que la situación era mucho más extraña. Tenía ocho caballos mansos y de andar, pero encontró que le faltaban tres. Luego halló distintos animales muertos en sectores cercanos.
Uno de los casos que más llamó su atención fue el de una yegua que encontró aparentemente echada. Al observarla con mayor detenimiento descubrió que le faltaba un ojo.
Después encontró otra yegua con mutilaciones mucho más importantes.
“Le faltaba toda la cabeza, el cogote, la oreja y los ojos”, describió.

“No había sangre ni rastros”
Quilodrán decidió fotografiar y grabar los animales para consultar con conocidos. Fue entonces cuando comenzó a prestar atención a otros detalles.
Según contó, a los animales les faltaban diferentes partes blandas, entre ellas lengua, ojos, orejas y zonas de la cabeza y el cuerpo.
“Me dijeron que me fijara si tenían la oreja, la lengua o las partes íntimas. Cuando miré, les faltaba eso”, explicó.
Lo que más le llamó la atención fue el estado de los cuerpos.
“Cuando muere un animal queda con sangre. Estos estaban secos, como chupados. No había sangre”, aseguró.
El vecino también remarcó que no encontró signos compatibles con un ataque de depredadores.
“Los animales que comen los piches o los zorros dejan el cuero roto, baboseado. Esto estaba seco, como cortado con un cuchillo”, sostuvo.
Además, aseguró que no encontró huellas de vehículos, disparos ni signos de forcejeo alrededor de los animales.
“Estamos hablando de animales de 300 o 400 kilos. Si hubiera sido un animal, tendría que haber quedado algún rastro”, planteó.

Una escena que desconcertó hasta a los pobladores
Otro aspecto que llamó la atención de Quilodrán fue que los animales muertos permanecían prácticamente en el mismo estado varios días después.
Según explicó, en el lugar había caranchos y otros animales que habitualmente se acercan a los cadáveres para alimentarse, pero aseguró que no se acercaban a los equinos.
“Los caranchos estaban ahí cerca, pero no se arrimaron a comerlos. Eso es raro”, señaló.
También contó que perros que lo acompañaron durante una recorrida no mostraron interés por los cuerpos.
“Los perros tienen olfato y no los olfatearon. Tampoco tenían olor”, afirmó.

Las luces y la hipótesis OVNI
El caso comenzó a generar todavía más especulaciones luego de que Quilodrán recibiera testimonios de personas que aseguraron haber observado luces extrañas en las inmediaciones.
Según relató, un vecino le contó que su hijo, mientras circulaba hacia Alto Río Senguer, había visto una luz grande y amarilla cerca del sector donde se encontraban los animales.
“Pensó que yo estaba en el campo con un reflector, pero yo no estaba ahí”, explicó.
También mencionó que en los últimos días otras personas de la zona habrían reportado luces en distintos puntos de la región.
A partir de las características de las mutilaciones, algunas personas con las que habló le plantearon la posibilidad de que se tratara de un fenómeno relacionado con OVNIs, algo que el propio Quilodrán reconoce que antes no consideraba posible.
“Antes no creía, porque nunca me había pasado. Hasta que a uno le pasa”, expresó.
De todos modos, la hipótesis OVNI no está confirmada y el origen de las mutilaciones continúa siendo un interrogante. Quilodrán remarcó que, como hombre de campo, nunca había presenciado una escena semejante.
“Es raro ver así a los animales. No encuentro el pedazo de cuero, no encuentro la lengua ni la oreja. Busqué por todos lados”, afirmó.
El vecino adelantó además que continuará recorriendo el campo para verificar si aparecieron nuevos animales afectados y espera que otros pobladores que hayan atravesado situaciones similares puedan aportar fotografías o información.
“Eso va a quedar marcado para toda la vida y nunca me voy a enterar qué fue, qué pasó con el animal”, concluyó.

