Denuncia que allanaron su vivienda por error

Una vecina del barrio Isidro Quiroga denunció haber sido víctima de un violento allanamiento policial que, según asegura, se realizó por error y dejó importantes daños materiales y consecuencias emocionales en su familia.

El hecho ocurrió en una vivienda ubicada sobre la calle Rementería al 3000, donde reside Betania Bernal junto a sus hijos. Según relató, el operativo se llevó a cabo alrededor de la una de la tarde, aunque el hostigamiento habría comenzado horas antes.

“Nosotros vivimos en Rementería 3090. El allanamiento fue ayer a la una de la tarde, pero el acoso empezó a las tres de la mañana del día anterior”, explicó Bernal. De acuerdo a su testimonio, durante la madrugada personal policial se presentó en el lugar con patrulleros y móviles, protagonizando lo que describió como una situación de amenazas, insultos y maltrato.

La mujer denunció que el procedimiento fue “muy brusco” y que incluyó actos de violencia contra toda la familia. “Rompieron todas las cosas en mi casa. Fue un atropello total, como si fuéramos delincuentes”, afirmó.

Bernal sostiene que el operativo fue un error, ya que —según indicó— las autoridades conocían tanto su domicilio como su identidad. “Sabían perfectamente que esa casa no era de la familia que buscaban. La comisaría quinta sabe que mi apellido es Bernal y que no tenemos nada que ver con esto”, aseguró.

Durante el allanamiento, la mujer relató haber sido reducida por la fuerza, golpeada y esposada con precintos. También denunció amenazas por parte de los efectivos: “Me decían que me calle o me mataban, que no tenía derecho a nada”.

Asimismo, aseguró que sus hijos —de 18, 17, 14 y 11 años— también fueron víctimas de agresiones. “Les pegaron, los patearon, incluso tiraron gas lacrimógeno dentro de la casa, afectando también a los chicos”, sostuvo.

En cuanto a los motivos del procedimiento, Bernal indicó que nunca recibió una explicación clara. “Decían que nosotros habíamos disparado contra ellos, algo que no tiene ningún sentido”, afirmó.

Tras el operativo, según relató, las autoridades dejaron constancia de que no se hallaron elementos vinculados a la investigación. “No encontraron nada, ni armas ni balas”, señaló. No obstante, denunció que se llevaron teléfonos celulares, incluido el que utiliza como herramienta de trabajo.

El episodio dejó secuelas en la familia, especialmente en los menores. “Mis hijos tienen miedo, no quieren ir a la escuela ni salir a jugar. Están asustados”, expresó.

Bernal reside en el domicilio desde el año pasado, tras el fallecimiento de su hermano, quien anteriormente habitaba la vivienda. “Yo soy trabajadora, vendedor ambulante, y estaba arreglando la casa. Nunca tuvimos problemas”, concluyó.