Beatriz Zamora, vecina de Sismográfica desde hace 26 años, cuestionó entre lágrimas el proceso de adjudicación de las 27 viviendas destinadas a familias afectadas por el desplazamiento del Cerro Hermitte. Aseguró que algunos vecinos que tenían sus terrenos regularizados y pagaban sus impuestos quedaron relegados, mientras que otras familias fueron beneficiadas con viviendas.
Con lágrimas en los ojos y visiblemente angustiada, Beatriz Zamora expresó su malestar durante el acompañamiento a vecinos de Sismográfica que cuestionan el proceso de adjudicación de las 27 viviendas anunciadas por el Gobierno Provincial para familias afectadas por el desplazamiento del terreno.
“Nosotros hace 26 años que estamos en el barrio, los impuestos al día pagamos siempre. Compramos por inmobiliaria el terreno hace 26 años”, relató la vecina, quien sostuvo que la situación genera “mucha angustia y bronca” al observar quiénes resultaron beneficiados en el proceso de scoring.
Zamora señaló que, según su percepción, hubo diferencias entre las situaciones habitacionales y dominiales de las familias que participaron del proceso. “Hay mucha gente que le están dando casa que no tenía papel, algunos no tenían papel, otros no, estaban con los impuestos al día”, manifestó.
La vecina también hizo referencia a la situación de su propia familia. Antes del desplazamiento, contaba con una vivienda, mientras que su hija y su hijo también tenían sus respectivas casas en el mismo sector. Su hijo, además, tiene seis hijos y, ante la nueva situación habitacional, decidió solicitar un terreno para poder construir.
“Nosotros teníamos terribles casas. Tanto yo, mi hija, que tenía su casa adelante, mi hijo que tenía su casa atrás”, explicó.
Según contó, su hija pudo retirar una vivienda prefabricada que tenía instalada en el barrio y ahora aguarda la posibilidad de contar con un terreno donde volver a montarla. Sin embargo, cuestionó la falta de certezas respecto de cuándo y dónde serán entregados esos terrenos.
Mientras tanto, Zamora explicó que su familia continúa alquilando y recibe asistencia para afrontar ese gasto. “Conseguimos rápido porque conseguimos con una familia conocida que tenía alquileres. Estamos ahí, gracias a Dios. No nos aumentan lo que tendría que realmente aumentarnos, pero vamos pagando con lo que nos dan”, relató.
La vecina sostuvo que la situación se vuelve aún más difícil porque las viviendas que tenían antes del desplazamiento eran considerablemente más amplias que las soluciones habitacionales que se proyectan actualmente.
“Nosotros teníamos nuestra casa, teníamos una casa que vos decís, tenías tu quincho, tenías todo”, recordó.
Además, cuestionó las declaraciones de quienes plantean la posibilidad de regresar al sector afectado. “Cuando la gente dice ‘hay que volver al barrio e ir a vivir’, no podés. Es irrisorio ir a vivir al barrio otra vez”, afirmó.
Zamora recordó que las consecuencias del desplazamiento fueron particularmente graves en su vivienda. “En mi casa las grietas pasan por el dormitorio, por abajo”, describió, y explicó que el movimiento del terreno llegó incluso hasta sectores cercanos a la cancha de golf.
En ese sentido, remarcó que las familias afectadas no parten todas de la misma situación y que las soluciones deberían contemplar las características que tenía cada vivienda antes del desastre.
“Lamentablemente, no son lo mismo”, sostuvo.
La mujer también cuestionó que algunos vecinos que tenían viviendas de mayores dimensiones reciban ahora unidades considerablemente más pequeñas. “Tenía una terrible casa también en el barrio, le achicaron la casa, ahora le dan una de 33”, señaló en referencia a uno de los casos que conoce.
Respecto de su propia situación, explicó que la Municipalidad prevé otorgarle una vivienda municipal hacia noviembre o diciembre, mientras continúa alquilando. Su hijo, en tanto, optó por solicitar un terreno para construir.
“Mi marido tiene 76 años, no podemos estar pensando en volver a construir”, planteó Zamora, quien recordó todo el esfuerzo realizado durante años para levantar y mantener su vivienda.
“Cuando vos dijiste ‘listo, ya está’, se volvió todo atrás. Así que ahora volver a empezar”, expresó con evidente angustia.
Finalmente, la vecina remarcó que su reclamo no apunta únicamente a su situación personal, sino a las diferencias que observa entre las familias afectadas y pidió que se revisen los criterios utilizados para determinar quiénes acceden a las soluciones habitacionales.
