Integrantes de FUSAMED solicitaron respuestas inmediatas para reparar el tercer piso del Centro de Día de Salud Mental, donde unas 67 personas realizan talleres y actividades grupales. Aseguran que las bajas temperaturas obligan a suspender parte de las propuestas y denuncian que los reclamos llevan años sin solución.
Una preocupación que surge con la llegada de las bajas temperaturas, ya que el sector presenta problemas que dificultan su utilización y ponen en riesgo la continuidad de varias actividades destinadas a los usuarios. Por lo tanto «Lo más urgente en este momento es poder solucionar el tema del tercer piso, que es algo que ya venimos reclamando hace tiempo sin respuestas», afirmó Ana Laura Galante, integrante de FUSAMED.

Según explicó, en ese espacio se desarrollan actividades fundamentales para los usuarios, entre ellas yoga, asambleas, desayunos grupales y distintos talleres terapéuticos. «Los chicos necesitan estar en un lugar apto para poder hacer sus talleres porque empiezan los días fríos y en esta temporada ya se corta toda la actividad que se realiza en ese espacio», sostuvo.
Galante detalló que aproximadamente un tercio de las actividades se llevan adelante en el tercer piso y que las condiciones actuales dificultan su funcionamiento normal. «Imagínate hacer yoga con campera, estar todos abrigados. Están un rato y ya no se puede», señaló.
El reclamo fue presentado en reiteradas oportunidades ante las autoridades del Hospital Regional, organismo del que depende el edificio. Si bien reconoció que se realizaron algunos arreglos menores, aseguró que el problema de fondo continúa sin resolverse.
«Siempre nos dicen que el edificio es antiguo, que van a buscar otro lugar o una casa para trasladarlos, pero seguimos esperando», expresó.

La referente de FUSAMED indicó que la incertidumbre también genera preocupación porque muchos usuarios llevan años asistiendo al Centro de Día y han logrado desarrollar rutinas e independencia para movilizarse hasta el lugar. «Trasladarlos a otros espacios tampoco es sencillo. Ellos ya saben llegar acá, conocen los recorridos, cómo manejarse en colectivo y están acostumbrados a este entorno», explicó.
Actualmente, cerca de 67 usuarios participan de las distintas propuestas que ofrece el dispositivo de salud mental, aunque la concurrencia varía según las actividades programadas.
Ante la falta de respuestas definitivas, las familias incluso se ofrecieron a colaborar económicamente a través de FUSAMED, entidad que organiza bingos, campañas solidarias y actividades de recaudación para cubrir necesidades de los usuarios.
«Nosotros preguntamos qué se necesitaba para ayudar, pero nos dijeron que eso corresponde al Hospital. Entonces siempre estamos con las manos atadas», lamentó.
Finalmente, Galante aseguró que el reclamo no apunta a una solución a largo plazo, sino a medidas concretas que permitan garantizar las actividades durante el invierno.
