Al cumplirse tres años de la desaparición de Diego Barria, su familia difundió un profundo y contundente mensaje público en el que expresó dolor, indignación y cuestionamientos hacia la investigación judicial. El texto fue publicado por su tía, Bruma Pelicon, en redes sociales, donde recordó que un día como hoy, pero hace tres años, el joven compartía la que sería su última imagen antes de desaparecer.
“Pasaron tres años, y ya para muchos, hasta para los medios, ni siquiera sos una estadística. Pero eso no es lo grave, lo grave es que seas un olvido para la única fiscalía que tenemos”, expresó en el escrito, donde apuntó directamente contra el accionar judicial y habló de una causa que —según sostiene la familia— quedó relegada entre otros expedientes.
La publicación marca, además, un punto de inflexión. “Esta era la fecha límite hasta la cual íbamos a ser respetuosos, pero ya no más”, afirma el mensaje, en el que aseguran que “no hay dudas” de que a Diego “lo arrebataron” de sus vidas y que existen elementos que, a su entender, no fueron suficientemente investigados.
En el texto también se menciona el 18 y 19 de febrero de 2023, fechas en las que se perdió su rastro, y se reconstruyen con angustia las últimas horas en la zona de playa donde había concurrido. La familia habla de “lagunas” en la reconstrucción de los hechos y del silencio de personas que podrían aportar información.

El mensaje hace referencia al impacto que la desaparición tuvo en el entorno más cercano, especialmente en sus hijos, su madre y su abuela. “Un asesinato no desintegra solo a la persona asesinada, desintegra al menos a 100 personas”, cita el escrito, reflejando el alcance del dolor que, aseguran, atraviesa a familiares y amigos.
A tres años de aquel 18 de febrero, la familia reafirma que no encuentra paz y que mantiene intacto el reclamo de verdad y justicia. “De la Justicia del hombre, nada se puede esperar”, concluye el mensaje, que finaliza con un emotivo “abrazo al cielo”.
El nuevo aniversario vuelve a poner en agenda un caso que, según denuncian sus allegados, aún espera respuestas.
