En un clima cargado de emoción y memoria, familiares, compañeros y autoridades de Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia homenajearon este nuevo aniversario del fallecimiento de Luis Gramajo, el único bombero de la ciudad caído en cumplimiento del deber.
A diez años de aquella tragedia ocurrida mientras combatía un incendio en la costanera local, el recuerdo sigue intacto. Su padre, Luis Gramajo, expresó con sinceridad el dolor que persiste con el paso del tiempo.
“Un año más… y la verdad que se mezclan muchos sentimientos. A mí todos los años me cuesta mucho esto”, confesó. “Los bomberos están siempre, no hay ningún problema con ellos, pero el dolor… eso es para siempre”.

Consultado sobre quién era su hijo para las nuevas generaciones, lo describió con palabras simples pero profundas: “Era muy trabajador, activo, un buen pibe, muy querido. Una buena persona”.
Como cada año, el homenaje se realizó en el cementerio local, con la presencia del cuerpo activo de bomberos, quienes acompañan de manera permanente a la familia.

Por su parte, el jefe de Bomberos, José Ayamilla, destacó la importancia de mantener viva la memoria dentro de la institución y hacia la comunidad.
“Para nosotros es un día muy especial. Queremos recordar siempre a nuestro compañero. Ya pasaron diez años, pero seguimos comprometidos en transmitir su historia a las nuevas generaciones. Como decimos siempre: prohibido olvidar”, señaló.

Ayamilla también remarcó las cualidades humanas de Gramajo: “Fue una persona ejemplar, sencilla, humilde, que dedicó gran parte de su vida a la institución”.
El jefe de bomberos aseguró que su pérdida marcó un punto de inflexión: “Fue un antes y un después. A partir de ahí se trabajó mucho más en capacitaciones y equipamiento, y se va a seguir trabajando para garantizar mayor seguridad a quienes vienen”.

El acto incluyó un nuevo homenaje en su memoria, con la participación de bomberos de distintos cuarteles, móviles de la institución y la presencia de un sacerdote que brindó una bendición.
“Los que trabajamos junto a él todavía sentimos esa angustia. Pero el homenaje es más que merecido”, concluyó Ayamilla.
A una década de su partida, Luis Gramajo sigue presente en cada sirena, en cada salida y en el compromiso de quienes continúan su vocación de servicio. Su historia permanece como símbolo de entrega y como recordatorio permanente del riesgo que implica la labor bomberil.

