Una familia vive hace más de un año y medio en una vivienda del IPV en barrio Padre Juan Corrí y reclaman el abandono de parte del Instituto Provincial de la Vivienda. Este miércoles se instalaron en la sede ubicada en Km 3 buscando soluciones
Delia vive con su marido, dos nietas y sus hijos varones más pequeños: son en total once las personas que viven en el lugar, por lo que la necesidad de soluciones es extrema.
Producto de esta situación, Davies se instaló en la delegación local del Instituto Provincial de la Vivienda ante la impotencia que le provoca ni siquiera poder instalar muebles en el lugar dado el deterioro de paredes y mampostería, además del peligro de derrumbe inminente, ante lo que embaló muchas de sus pertenencias antes de que sigan estallando los vidrios de las ventanas ante la presión que sufren los marcos de las mismas.
La vivienda fue cedida por el IPV el 22 de diciembre de 2017 recuperada por dicha entidad, primero como cuidadora de la misma y luego le solicitaron documentación a Delia que es docente y no pudo acceder a la titularidad por los altos costos de los trámites que no ha podido afrontar dado sus bajos ingresos.
El terreno cedió en forma considerable en el año 2021 y la situación se fue agravando, con frío por las dificultades del gas, agua que entra de lluvia y otras dificultades que afronta la vecina, que lo único que pide es poder irse a trabajar tranquila sin pensar que les pueda pasar algo a sus ocho hijos, siete de ellos en edad escolar.
