El histórico trabajador de la salud atraviesa su último día como empleado del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Emocionado, repasó casi tres décadas de servicio, las tragedias que le tocó afrontar, el vínculo con los pacientes y su aporte a la formación de nuevos profesionales.
Después de 28 años de servicio, Raúl Henny transita sus últimas horas como trabajador del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Con una profunda emoción, habló sobre la decisión de cerrar una etapa que marcó su vida profesional y personal, aunque continuará vinculado a la institución desde su rol como docente universitario.
“Llegó el momento de tomar decisiones”, expresó Henny, quien explicó que la determinación fue tomada luego de un proceso personal de reflexión y atravesando distintas circunstancias de vida.
Su historia dentro del hospital comenzó como ayudante de enfermería. Con el paso de los años fue enfermero, jefe de distintos servicios, jefe del Departamento de la UAU, jefe del Departamento de Enfermería y ocupó en cuatro oportunidades el cargo de director asociado, además de desempeñarse numerosas veces como director general a cargo.
“Este hospital me brindó la apertura de sus puertas y me permitió crecer profesional y personalmente muchísimo”, destacó.
Durante sus casi tres décadas de trayectoria, Henny estuvo presente en numerosas situaciones críticas que atravesó la ciudad. Entre ellas recordó especialmente el incendio de Casa Tía, ocurrido en Comodoro Rivadavia, donde se presentó en la guardia del Hospital Regional cuando aún se desempeñaba como enfermero.
También recordó las inundaciones y otras tragedias que afectaron a la comunidad, momentos en los que aseguró haber permanecido durante extensas jornadas al servicio de los pacientes.
“24 a 48 horas, estando acá, al servicio de la comunidad, al servicio de este querido hospital”, rememoró.
Ahora, su vínculo con la institución continuará desde otro lugar. “Me toca ya caminar los pasillos como empleado de este hospital por última vez, pero me va a seguir teniendo caminando como profesor de la universidad, siguiendo, formando profesionales de la salud”, explicó.
“Yo paso más horas del día en este hospital que en mi propia casa”
La despedida no resulta sencilla para Henny. Reconoció estar atravesando un momento de “muchos sentimientos encontrados”, especialmente por el vínculo construido con compañeros y colegas durante tantos años.
Su ingreso al Hospital Regional tampoco fue sencillo. Contó que debió presentarse a tres concursos hasta conseguir una oportunidad y que, durante los años previos, recorrió distintas localidades en busca de ingresar al sistema público de salud.
“En la tercera vez pude ingresar al hospital, que es mi casa”, sostuvo.
“Yo paso más horas del día en este hospital que en mi propia casa”, afirmó, al recordar a los numerosos compañeros y amigos que deja en la institución.
En ese sentido, destacó como uno de los momentos más emotivos de su despedida el reconocimiento recibido de quienes compartieron con él tantos años de trabajo.
“Pasar por los pasillos en este momento, que todo el mundo te abrace y te diga ‘gracias’, es muy importante para el alma”, expresó emocionado.
El vínculo con los pacientes y una huella que trasciende el hospital
Henny también recordó a los numerosos pacientes que formaron parte de su trayectoria, especialmente aquellos vinculados al área de salud mental, una de las especialidades a las que dedicó gran parte de su carrera.
Contó que todavía suele encontrarse con antiguos pacientes por las calles de Comodoro Rivadavia y que muchos se acercan para saludarlo y abrazarlo.
Entre esos recuerdos mencionó a Noelia, una paciente a la que atendió cuando tenía apenas ocho años y que actualmente es una mujer adulta.
“Me dice papá. Así que algo le marqué en su vida”, relató con emoción.
Pero entre las mayores satisfacciones de su carrera destacó también haber contribuido a la profesionalización de trabajadores de enfermería.
Según explicó, desde la universidad logró impulsar la posibilidad de que auxiliares de enfermería pudieran cursar la carrera dentro del propio hospital. De esta manera, alrededor de 80 auxiliares pudieron convertirse en enfermeros profesionales, y muchos de ellos posteriormente alcanzaron el título de licenciados en Enfermería.
“Eso sí es una gratitud muy grande”, concluyó.
Así, después de 28 años, Henny cierra una etapa marcada por el compromiso con la salud pública, las emergencias, la formación profesional y, sobre todo, por los vínculos humanos construidos a lo largo de casi tres décadas en el Hospital Regional.
