La madre de Gonzalo Guenchur, asesinado en mayo de 2024 mientras esperaba el colectivo frente a la Escuela Ceferino, acompañó la jornada de reclamo en la Ciudad Judicial de Comodoro Rivadavia. Cuestionó la falta de información que recibió durante el proceso y destacó los cambios que permitirán a familiares de víctimas tener mayor acceso al seguimiento de las causas.
Noelia Alderete, mamá de Gonzalo Guenchur, volvió a participar de una jornada de reclamo frente a la Ciudad Judicial de Comodoro Rivadavia, esta vez acompañando a otras familias que atraviesan causas judiciales y reclaman respuestas.
Gonzalo fue asesinado en mayo de 2024 cuando esperaba el colectivo frente a la Escuela Ceferino. Aunque su causa ya atravesó distintas instancias, Noelia decidió continuar acompañando a otras familias que, como ella, buscan respuestas y mayor acompañamiento por parte de la Justicia.
“Ya el caso de mi hijo pasó, pero me parece que no está de más acompañar, estar, escuchar y hacer un poco este trabajo que debería hacer la Justicia”, expresó.
“Nunca me informaron absolutamente nada”
Alderete recordó que, cuando ocurrió el crimen de Gonzalo, las familias de las víctimas no contaban con las herramientas que hoy comienzan a contemplarse en materia de seguimiento e información.
“Cuando pasó lo de Gonza, la ley no te exigía absolutamente nada. Ni siquiera vos tenías idea de lo que pasaba con el culpable. Yo no sé nada de este chico, nunca me informaron absolutamente nada”, señaló.
En ese sentido, valoró los cambios normativos que establecen mayores derechos para los familiares de víctimas, especialmente en cuanto a recibir información y conocer qué sucede con las personas responsables de delitos.
“Me parece muy importante ese cambio de la ley”, sostuvo.
El desgaste de acompañar a otras familias
Noelia también habló sobre el proceso personal que implica atravesar un duelo y, al mismo tiempo, volver a involucrarse en reclamos por justicia.
“Uno va llevando el duelo. Por momentos siente como que nunca pasa. Nunca llega un momento donde vos digas ‘bueno, ya está, ya pasó’”, relató.
Contó que durante un tiempo decidió resguardarse y alejarse de la exposición pública, porque no siempre encontraba las fuerzas necesarias. Sin embargo, con el tiempo volvió a involucrarse para acompañar a quienes atraviesan situaciones similares.
“Es como volver a salir para ayudar al que necesita, acompañar al que le está pasando mal y, de repente, no tiene los recursos o las personas que puedan asistirlo”, explicó.
“Me genera mucha impotencia y bronca”
Alderete reconoció que sostener este tipo de reclamos tiene un fuerte impacto emocional.
“En lo personal te agota muchísimo. Te genera mucha impotencia y mucha bronca ver que no se trabaja”, afirmó.
Ante la consulta sobre si observa cambios en el funcionamiento de la Justicia, fue contundente: “No”.
Por eso, aseguró que también debe reacomodar sus propios objetivos y emociones para continuar adelante.
“Tenés que volver a centrarte en cuál es el objetivo. En mi caso es como volver a empezar, volver a acomodarme, qué es lo que uno quiere lograr con estas cosas, con estos reclamos”, manifestó.
Finalmente, dejó claro que el objetivo de las familias no es generar conflictos ni afectar el funcionamiento de los espacios públicos, sino obtener respuestas.
“Uno no quiere molestar algún espacio público. Uno quiere respuesta, respuesta para familiares de víctimas. Es lo único que uno pide y exige”, concluyó.
