Eduardo Ormachea, auxiliar de cocina del establecimiento, cuestionó el estado edilicio de la escuela y aseguró que los reclamos se mantienen desde hace años. Durante un abrazo simbólico, advirtió por hundimientos, filtraciones, problemas de calefacción y sectores deteriorados. “Necesitamos una garantía de que se va a solucionar el problema estructural”, reclamó.
Trabajadores de la Escuela N° 52 realizaron este jueves un abrazo simbólico al establecimiento para visibilizar una serie de reclamos que, según denunciaron, se mantienen desde hace varios años y que están vinculados principalmente con el estado estructural del edificio.
Eduardo Ormachea, auxiliar de cocina de la institución, explicó que durante años vienen solicitando respuestas por distintos inconvenientes, entre ellos problemas de calefacción, falta de agua caliente, filtraciones y deterioro general de la infraestructura.
“Venimos con los reclamos de la estructura de la escuela, los problemas de calefacción, de termotanque, de que entra agua por todos lados. La estructura de la escuela se está yendo abajo y no hemos tenido solución”, sostuvo.
Según relató, algunas de las demandas vinculadas a la calefacción y al termotanque comenzaron recientemente a recibir atención, pero advirtió que el principal problema continúa siendo el estado estructural del edificio.

“El problema es que la escuela se está hundiendo”
Ormachea puso especial énfasis en la situación del subsuelo del establecimiento y señaló que existen sectores donde se observa un progresivo hundimiento.
“Esto tiene un sótano de punta a punta, de casi dos metros de altura, y eso se está hundiendo”, afirmó.
También mencionó paredes deterioradas, pisos con desniveles, veredas afectadas y sectores que presentan signos de deterioro. Además, señaló que el baño para personas con discapacidad permaneció clausurado debido a las condiciones en las que se encontraba.
El trabajador cuestionó que las intervenciones realizadas hasta el momento hayan sido principalmente reparaciones parciales.
“Vienen, hacen parches y se van. Vos venís al poquito mes y el parche que hicieron se descascara y está abierto otra vez”, describió.
Reclaman un relevamiento estructural
Uno de los principales pedidos de los trabajadores es que se realice un estudio integral de la estructura del establecimiento para determinar qué está provocando los movimientos y deterioros que observan.
Ormachea sostuvo que hasta el momento no se habría realizado una evaluación profunda del comportamiento del suelo y de la estructura.
“No han venido a evaluar exactamente qué está pasando. Simplemente vienen, ven una fisura, mandan a arreglarla, hacen unos parches y se van”, cuestionó.
El reclamo también incluye las condiciones laborales de los auxiliares. Según relató, durante los períodos en los que no funcionó correctamente la calefacción y no hubo agua caliente, las trabajadoras debieron continuar realizando tareas de limpieza en condiciones adversas.
“Estaban trabajando con agua fría, en pleno invierno, baldeando y lavando los baños con agua fría”, aseguró.

“El futuro es de los chicos”
El auxiliar remarcó que la preocupación central está puesta en garantizar condiciones seguras tanto para los trabajadores como para los estudiantes que concurren diariamente al establecimiento.
“Acá se tienen que fijar que el futuro es de los chicos y tienen que garantizarnos que los chicos y nosotros estemos en buenas condiciones”, expresó.
En ese sentido, insistió en la necesidad de que las autoridades brinden una respuesta concreta y no solamente soluciones transitorias.
“Nosotros nos vamos, pero los chicos quedan. La escuela queda”, concluyó Ormachea, al reclamar una intervención que permita resolver de manera definitiva los problemas estructurales del edificio.
