«Si nos hubieran escuchado, Ángel estaría vivo»

Entre lágrimas y con visible indignación, Andrade cuestionó las circunstancias en las que el niño fue asistido el día de su fallecimiento. “¿Un domingo lo van a levantar a las 6 o 7 de la mañana? El nene estaba hecho pis y no respondía. ¿Y después dicen otra cosa?”, expresó, poniendo en duda la versión oficial de los hechos.

El caso de la muerte de Ángel López, un niño de tan solo 4 años, generó conmoción y un fuerte reclamo de justicia por parte de su entorno familiar. En medio del velorio, Lorena Andrade —quien mantenía un vínculo cercano con el menor— brindó un crudo y desgarrador testimonio en el que apuntó contra la madre del niño, su entorno y organismos de protección.

La mujer también denunció comportamientos sospechosos posteriores: “Cuando volvieron al hospital el lunes se metieron por otro lado, ocultándose. ¿Por qué no vinieron a ver a su hijo?”, se preguntó.

En su relato, Andrade insistió en que el niño ya había llegado en estado crítico al centro de salud: “Ángel llegó en coma, no despertó más. ¿Qué pasó en los días previos? El nene estaba asustado”.

Además, aseguró que existían señales previas de posible maltrato que, según ella, no fueron atendidas por instituciones educativas ni espacios que frecuentaba el menor. “Iba golpeado, mostraba cómo le pegaban, y nadie denunció nada”, sostuvo.

Uno de los puntos más fuertes de su declaración fue el cuestionamiento a los organismos de protección infantil y a profesionales intervinientes en el caso. Andrade denunció “abuso de poder” y exigió la remoción de quienes, según su versión, desoyeron advertencias sobre la situación del niño.

También hizo referencia a conflictos previos con la madre del menor, que derivaron en una restricción perimetral que le impedía ver a Ángel durante un período. “Nosotros queríamos protegerlo, pero no nos creían”, afirmó.

En medio del dolor, Andrade describió el impacto de la despedida: “Lo estamos velando todo roto. Nosotros lo entregamos vivo y ahora tenemos que verlo así”.

Finalmente, reclamó la detención de los responsables y el avance de la causa judicial: “Queremos que estén presos los asesinos de Ángel y los que lo entregaron. Que todos paguen”.

Mientras tanto, el caso continúa bajo investigación y crece la presión social para que se esclarezcan las circunstancias de la muerte del niño y se determinen las responsabilidades correspondientes.