Franco Tranma, integrante del Equipo de Negociación en Incidentes Críticos, explicó cómo se organizan, se capacitan y trabajan los negociadores policiales para contener a personas en crisis y evitar desenlaces trágicos.
Tras el operativo del jueves en la zona norte, donde un hombre permanecía en lo alto de un puente y generó un amplio despliegue policial, se puso en evidencia el trabajo silencioso pero fundamental del Equipo de Negociación en Incidentes Críticos (ENIC).
Franco Tranma, uno de sus integrantes, detalló que este grupo se conformó hace más de dos años en la provincia, a partir de la implementación de un protocolo vigente desde septiembre de 2021. “Se advertía que en ciertas situaciones hacía falta una forma específica de actuación para intervenir en escenarios críticos”, explicó.
Actualmente, el equipo cuenta con más de 35 negociadores distribuidos en toda la provincia, de los cuales 11 prestan servicio en Comodoro. Aunque trabajan en distintas dependencias, se reúnen periódicamente para coordinar estrategias y fortalecer su formación. La coordinación general está a cargo de la comisario mayor Carolina Pauli.
La capacitación es uno de los pilares del equipo. En 2024, una diplomatura internacional permitió formar a gran parte de los negociadores actuales. Además, todos los años participan en entrenamientos dictados por fuerzas como la Policía de la Ciudad, la Policía Federal y grupos especiales de distintas provincias.

Sobre el procedimiento, Tranma remarcó que el abordaje nunca es improvisado. “Es una tarea en conjunto que comienza con el primer interventor, quien debe contener la situación e identificar que se trata de una persona en crisis”, señaló.
A partir de allí, se designa un negociador principal, que será el único interlocutor con la persona involucrada. La clave del proceso es la escucha activa: “Se busca entender cuál es el problema de fondo que llevó a esa persona a tomar esa decisión”, explicó.
El especialista también subrayó que la intervención de terceros no es automática. “La participación de civiles se analiza cuidadosamente, porque puede afectar el comportamiento de la persona en crisis, especialmente si está vinculada al origen del conflicto”, indicó.
El trabajo del ENIC, muchas veces invisible para la sociedad, resulta determinante en situaciones límite, donde cada palabra puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
