Sofía, mamá de un alumno de quinto grado, aseguró que su hijo sufre agresiones físicas, verbales y exclusión desde primer grado. Realizó la denuncia y pide respuestas urgentes a las autoridades escolares. “A mi hijo le pegan, lo insultan y muchas veces lo excluyen de las actividades”, expresó en diálogo con EL CRONISTA CR
La preocupación por situaciones de bullying en la Escuela N° 91 del barrio Valle C volvió a quedar expuesta tras el testimonio de Sofía, madre de Eloy, un alumno de quinto grado que, según denunció, sufre hostigamiento escolar desde hace cinco años.
“Hace cinco años que vengo hablando con directivos, con supervisión y con los maestros. Siempre me acerqué pacíficamente a plantear lo que estaba pasando con mi hijo, pero siento que el tema siempre fue evitado”, expresó la mujer.

Según relató, durante este tiempo Eloy habría sufrido distintos episodios de violencia física, verbal y también situaciones de exclusión por parte de sus compañeros. “A mi hijo le pegan, lo insultan y muchas veces lo excluyen de las actividades. Él quiere sentirse escuchado tanto por su docente como por sus compañeros, pero muchas veces ni siquiera lo dejan hablar o participar”, sostuvo.
La madre aseguró que, ante las reiteradas situaciones, buscó ayuda profesional para su hijo y lo acompañó en tratamiento psicológico. Incluso, explicó que las especialistas se comunicaron con docentes de la institución. Sin embargo, afirma que los episodios continuaron.

Entre los hechos relatados, mencionó situaciones ocurridas durante los recreos que involucran agresiones físicas y burlas. “Yo siempre le enseñé que nadie tiene que tocar su cuerpo ni él el de los demás. Estas situaciones tienen que tener un límite”, remarcó.
Sofía también cuestionó la respuesta institucional frente a los reclamos. “En la escuela me dicen que lo van a trabajar, que hacen talleres o actividades, pero siento que lo hacen una semana y después queda en la nada”, señaló.

Además, sostuvo que durante años el problema habría sido abordado de manera individual con su hijo, sin una estrategia conjunta con otras familias o con los estudiantes involucrados. “Siempre terminaban diciéndome que lo lleve a psicóloga o psicopedagoga, como si el problema fuera mi hijo”, afirmó.
En los últimos días, la mujer decidió realizar una denuncia formal en la Comisaría de la Mujer tras un nuevo episodio ocurrido en la escuela. “El jueves me enteré de otra situación que vivió mi hijo y el viernes hice la denuncia. Ahora vamos a ampliarla”, explicó.

Según indicó, a partir de lo sucedido otras familias comenzaron a manifestar preocupaciones similares dentro de los grupos de padres. Por ese motivo, prepararon una nota que será presentada ante la dirección del establecimiento y la supervisión escolar para solicitar medidas concretas de protección para los estudiantes.
“Nosotros dejamos a nuestros hijos en la escuela esperando que estén cuidados. Lo único que pedimos es que se ocupen del tema y que esto no siga pasando”, concluyó.

