La asociación Una Sonrisa en Tu Cabeza cumple una década confeccionando pelucas de manera solidaria para mujeres que atraviesan tratamientos oncológicos. Su referente, Patricia Maldonado, destacó el trabajo voluntario, el impacto emocional en las pacientes, el aumento de pedidos y el valor de cada donación para continuar ayudando a pacientes.
La asociación solidaria Una Sonrisa en Tu Cabeza cumple diez años de trabajo en Comodoro Rivadavia acompañando a mujeres que atraviesan tratamientos oncológicos mediante la confección y entrega gratuita de pelucas.
En diálogo con Radio de Camioneros, Patricia Maldonado, integrante de la organización, destacó el valor humano detrás de cada pieza y el compromiso de quienes sostienen el proyecto.
“Nosotros ya hace diez años que estamos trabajando para las pacientes y recibiendo pedidos todos los días. Incluso hoy seguimos recibiendo solicitudes para hacer pelucas”, contó Maldonado, quien remarcó que el trabajo es completamente solidario y se sostiene gracias al aporte de voluntarios y donantes de cabello.
La iniciativa nació en abril de 2016, impulsada por Andrea Muñoz, a partir de la necesidad de ayudar a una amiga que atravesaba un tratamiento contra el cáncer.
“Buscaron una peluca y acá no se conseguían, ni siquiera sintéticas, solo de cotillón y duraban muy poco. Entonces decidió formar el grupo”, recordó.
Para muchas pacientes, la pérdida del cabello durante la quimioterapia tiene un fuerte impacto emocional. Por eso, desde la asociación intentan que cada peluca sea lo más parecida posible al cabello original de la persona.
“Cuando nos escriben que van a comenzar un tratamiento, lo primero que pedimos es una foto para tratar de hacerla lo más similar posible. La frase que más nos queda cuando entregamos una peluca es cuando se miran al espejo y dicen: ‘volví a ser yo’”, relató Maldonado.

El proceso de confección es artesanal y puede llevar cerca de 20 días. Primero se selecciona el cabello donado, luego se arman las “cortinas” de pelo mechón por mechón, se cosen en máquinas y finalmente se montan sobre un gorro especial que permite ajustarla a la cabeza. “Solo el armado de la peluca nos lleva unas diez horas sin parar. Es un trabajo largo, pero que da mucha satisfacción”, explicó.
En los últimos años, además, el grupo detectó un cambio en el perfil de quienes solicitan ayuda. “Antes las consultas eran de mujeres de 50 o 60 años, pero ahora nos contactan chicas mucho más jóvenes, incluso adolescentes de 11, 12 o 13 años. Eso es algo que nos preocupa”, señaló.
Actualmente la organización cuenta con un espacio en el barrio Roca, cedido en comodato por el municipio, lo que permitió retomar con mayor estabilidad el trabajo luego de haber atravesado momentos difíciles por la falta de sede. “En estos diez años pasamos por cinco o seis lugares. Tener un espacio nos saca un peso de encima”, indicó.

El proyecto también se sostiene gracias a la solidaridad de quienes donan su cabello. Para hacerlo, se pide que tenga al menos 20 centímetros de largo y esté atado en colitas antes de ser cortado.
“Puede ser de cualquier color o textura. Muchísima gente, incluso hombres y niños, deja crecer el pelo especialmente para donarlo”, contó.
Las pelucas se confeccionan principalmente para mujeres, pero las donaciones llegan de toda la región. Incluso cuentan con colaboradoras en el valle chubutense que recepcionan cabello y lo envían a Comodoro.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse al espacio ubicado en barrio Roca, en Arias 2135, los lunes y miércoles de 14 a 17 horas, o sumarse como voluntarios y socios solidarios.
“No hace falta ser peluquero. Todo lo que aprendimos lo enseñamos. Cada granito de arena ayuda a que una paciente pueda tener su peluca”, concluyó Maldonado
