Comodoro Rivadavia cumple 125 años, pero ¿a qué costo?

Este 23 de febrero, la ciudad cumple 125 años. Un nuevo aniversario que debería encontrarnos celebrando una ciudad modelo en la Patagonia y en el país. Una ciudad ejemplo de desarrollo, planificación y progreso. Pero la pregunta inevitable es: ¿a qué costo llega Comodoro a este nuevo cumpleaños?

POR GERMÁN VELAZCO

Durante más de un siglo, el descubrimiento del petróleo marcó el destino de la ciudad. Desde 1907, el oro negro convirtió a Comodoro en motor productivo, sostén económico de Chubut y pieza clave para el crecimiento de Argentina. Fue una ciudad que dio y dio: recursos, trabajo, energía, riqueza. Sin embargo, tanto dar y tan poco planificar hicieron que hoy la realidad sea otra.

A 125 años de su fundación, Comodoro sigue sufriendo cortes de agua interminables. Promesas y anuncios incumplidos sobre la repotenciación del acueducto o la construcción de uno nuevo se repiten gestión tras gestión, pero el problema persiste. Las calles están detonadas. Los barrios crecieron al ritmo de la expansión petrolera, muchas veces sin planificación, y no todos cuentan con los servicios básicos que merecen.

Las catástrofes naturales dejaron heridas profundas. La histórica lluvia de 2017 marcó un antes y un después, evidenciando la falta de infraestructura adecuada. Los temporales de viento golpean cada año. El deslizamiento del cerro Hermitte afectó a más de 400 familias, muchas de las cuales jamás podrán regresar a sus hogares. En cada crisis quedó al descubierto la fragilidad de una ciudad que nunca fue pensada a largo plazo.

Y en este aniversario redondo, la pregunta vuelve a resonar: ¿a qué costo cumple 125 años Comodoro Rivadavia?

El problema no es la falta de recursos ni la ausencia de oportunidades. El problema han sido las malas políticas y el egoísmo político. Gobernaron quienes estuvieron, gobiernan quienes están y se preparan para volver quienes ya pasaron. El “carancheo” permanente, la especulación constante sobre cómo debilitar al que está de turno para sacar ventaja, se convirtió en una práctica habitual. Se critica desde afuera, se opera desde adentro, pero lo cierto es que todas las gestiones tuvieron algo en común: gobernaron para el presente y para sí mismos.

Nadie gobernó pensando en el futuro de Comodoro Rivadavia. No hubo una planificación estratégica sostenida en el tiempo. No hubo acuerdos básicos que trascendieran los cuatro años de mandato. No hubo políticas de Estado que garantizaran obras estructurales y soluciones definitivas. Cada gestión pensó en su momento, en su foto, en su balance de fin de mandato.

Hoy, a 125 años de su nacimiento, la ciudad no tiene la infraestructura que debería tener. No tiene la previsibilidad que merece. No tiene el desarrollo que supo prometerse a sí misma cuando el petróleo la puso en el centro del mapa.

Lo único que tiene, y no es poco, es su gente. La fuerza, el empuje y las ganas de salir adelante siguen intactas. Son los vecinos quienes sostienen la ciudad en los momentos críticos. Son ellos quienes reconstruyen, quienes emprenden, quienes resisten.

Comodoro Rivadavia cumple 125 años. Pero más que un festejo, este aniversario debería ser un punto de inflexión. Una oportunidad para dejar de lado mezquindades y empezar, de una vez por todas, a gobernar pensando en los próximos 25, 50 o 100 años.

Porque la ciudad que tanto dio merece, al menos, la posibilidad de tener futuro.