Este 18 de febrero se cumple un mes del deslizamiento del cerro que cambió para siempre la vida de cientos de familias y derivó en la declaración de la emergencia geológica en la ciudad.
El hecho ocurrió el pasado 18 de enero, cuando un importante movimiento de suelo en el cerro Hermitte provocó el corrimiento de tierra y rocas que afectó de manera directa al barrio Sismográfica y obligó a extender la medida de emergencia a otras zonas comprometidas por la inestabilidad del terreno: Médanos, Los Tilos, Marquesado y la avenida Mazaredo.
Según los registros oficiales, más de 500 personas perdieron sus viviendas o quedaron imposibilitadas de habitarlas debido al riesgo estructural y a las grietas que avanzaron en calles y construcciones.
El fenómeno generó escenas de angustia y evacuaciones urgentes en cuestión de horas, mientras equipos de Defensa Civil, Bomberos, Ejército Argentino, Protección Ciudadana de Chubut y personal municipal trabajabaron para asistir a los damnificados.

Ante la magnitud del desastre, las autoridades decretaron la emergencia geológica, lo que permitió activar protocolos especiales de asistencia y liberar fondos para la atención inmediata.
Se habilitaron albergues y centros de evacuados para brindar techo, alimento y contención a las familias que perdieron todo.

Además, se organizó un operativo sanitario y social para acompañar a niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
Durante este mes, técnicos y especialistas realizaron estudios de suelo para determinar el grado de inestabilidad del cerro y evaluar posibles soluciones estructurales. Mientras tanto, muchas familias continúan alojadas en espacios provisorios, a la espera de definiciones sobre la reconstrucción o relocalización definitiva.

A un mes del deslizamiento, el barrio Susmográfica y las zonas afectadas siguen marcadas por la desolación y la tristeza.
Calles cortadas, viviendas inhabitables y el recuerdo fresco de aquella jornada mantienen vigente el reclamo de respuestas concretas y soluciones de fondo para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
La comunidad, por su parte, ha demostrado una fuerte red de solidaridad, con campañas de donaciones y acompañamiento constante a quienes aún intentan reconstruir sus vidas tras el desastre.

