La nueva comisión de la Asociación Vecinal de Barrio Laprida, liderada por Ariel González, se hizo cargo de la sede vecinal luego de una elección que contó con la participación de 240 vecinos. Sin embargo, el expresidente Roberto Romero se negó a entregar la llave y los libros de acta, alegando fraude.
La nueva comisión debió recurrir a la Inspección General de Justicia (IGJ) para tomar posesión de la sede, que se encontraba en un estado de abandono total.
«Es una vergüenza, la verdad que nosotros nos sentimos muy mal porque esta es la casa madre del barrio», declaró Marcos Morales, prosecretario de la asociación en diálogo con EL CRONISTA CR.

La sede vecinal estaba cerrada hace años y solo se utilizaba para actividades nocturnas. La nueva comisión encontró los baños en mal estado, la cocina sucia y un escenario roto. Además, descubrieron que la vecinal estaba siendo utilizada por un grupo reducido de personas y que no se permitía el acceso a los vecinos.
La nueva comisión también encontró donaciones de zapatillas, guardapolvos y leña que no habían sido entregadas a los vecinos necesitados.
«Eso no es de nosotros, no es del Romero, ni, eso es de los vecinos», enfatizó Marcos.

La nueva comisión se compromete a revertir el abandono y a trabajar para mejorar la calidad de vida de los vecinos de Barrio Laprida.
«Queremos que la vecinal sea un lugar donde los vecinos puedan reunirse, hacer actividades y sentirse orgullosos de su barrio», concluyó.

